¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD?
La sexualidad es mucho más que salud, amor o placer, puede ser una mercancía, una adicción, una forma de relajarse o una fuente de frustraciones, un modo de inhibirse o un instrumento de afecto y comunicación.
La sexualidad esta presente en todo el período de vida, desde que una persona es concebida hasta el momento de su muerte, transformándose en cada etapa y evolucionando para amoldarse a la cultura, a la sociedad y a cada persona en particular. Pero antes de seguir definamos algunos términos:
SEXUALIDAD: La sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicosociales que caracterizan a cada sexo. También es el conjunto de fenómenos emocionales, conductuales relacionados con la búsqueda del placer sexual, que marcaran de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases determinantes de su desarrollo en la vida
SEXOLOGÍA: Es el estudio sistemático de la sexualidad humana y de las cuestiones que se relacionan con ella. Es el estudio de la vida sexual humana desde un punto de vista genital, fisiológico, social y psicológico, en el cual participan un gran número de disciplinas y especialidades médicas y humanísticas, abarcando así todos los aspectos de la sexualidad.
La identidad sexual podría definirse como el saber que se pertenece al género femenino o masculino, esto en sí es un fuerte condicionante del comportamiento y uno de los principales pilares de la personalidad, no es una condición biológica sino una convicción, determinada por factores culturales y sociales, que nos moldean desde que nacemos. Es el resultado de la unión entre factores biológicos, sociales y psicológicos.
La orientación sexual por su parte se refiere a las preferencias sexuales de cada individuo, el sentirse atraído por hombres o mujeres independientemente de la identidad sexual que uno tenga. Suele perfilarse en la pubertad y puede variar a lo largo de la vida.
El rol sexual sería entonces los comportamientos que culturalmente se le asignan a cada género, dependen del contexto cultural en que se encuentre el sujeto y están muy determinados por prejuicios y expectativas sobre lo que debe ser natural y deseable en cada sexo.
Basándonos en esto deducimos que la sexualidad consta de varias dimensiones:
· BIOLÓGICA: todos tenemos un sistema hormonal, genitales, un programa genético, en fin, una estructura psicofisiológica sobre la que se construye el comportamiento sexual. Es la responsable de nuestros impulsos, deseos, de la capacidad de responder y recibir una relación sexual y de sentirnos gratificados con ella o no, e incluso de las diferencias en lo que nos excita. Es por ello que un problema físico, una enfermedad o un accidente puede provocar cambios en nuestra sexualidad (inhibición del deseo, disfunciones…).
· PSICOSOCIAL: Dado que el ser humano tiene un cuerpo y también una mente, la dimensión psicosocial influye igualmente en nuestra sexualidad. Los amigos, la familia, el colegio, la televisión, las revistas, internet, etc, van moldeando nuestra imagen de lo que es la sexualidad. Y como no, los valores éticos y morales de cada cultura (que no deben aplicarse a las personas individualmente), la religión, las costumbres, incluso la ciencia (que decir de los cambios sexuales gracias a los anticonceptivos), moldean la sexualidad de cada individuo.
Tanto la dimensión biológica como la psicosocial de la sexualidad son variables en función de los componentes internos y externos que componen la vida. La sexualidad depende de los estímulos que nos rodean, de los problemas diarios, de los afectos de los demás, de nuestra experiencia, de los cambios políticos, biológicos y sociales… en resumen de todo lo que compone nuestro día a día.
La sexualidad es variable. Que decir de los cambios que se han experimentado en los últimos 40 años. Los papeles tan rígidos y definidos del marido y la mujer se han ido fusionando en uno más andrógino, en el que hombres y mujeres disfrutan igualmente del placer sexual aunque de maneras distintas. Los cambios de valores han provocado que el acto sexual sea no sólo reproducción sino también placer, comunicación, demostración de afecto…
Y para que la sexualidad siga avanzando por buen camino y podamos seguir disfrutando de ella de forma sana y natural, es necesaria la educación. Debemos enseñar a nuestros hijos para que conozcan sus cuerpos, su sexualidad, modelos de afecto y ternura, respeto y comportamiento, en definitiva a vivir su sexualidad de forma sana, libre, plena y responsable. Educación no es sólo tener la información, es saber utilizarla y sacarle provecho.

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